Yangon, antigua capital birmana (días 87-89)

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Llegamos a Yangon unas horas antes del atardecer con un calor sofocante. Habíamos llegado a Bangkok de madrugada, antes de que hubiese salido el sol incluso. Hicimos tiempo con Miren y Txaber en un McDonalds 24h y cuando la ciudad empezaba a perder de vista a aquellos que se resistían ir a casa tras una noche de fiesta, salimos nosotros. Con mucha pena nos despedimos de los que habían sido nuestros compañeros de viaje los últimos días y pusimos rumbo al aeropuerto. Nos tocaba una larga espera, pero tendríamos wifi bastante rápido y aire acondicionado, todo un lujo. Por eso el calor de Yangon nos dio en la cara sin ningún escrúpulo. Tocaba buscar el bus que nos llevara a la zona de Sule Pagoda, donde se encuentran los alojamientos más económicos y tras encontrarlo, primer contacto real con el país, la cena. Nos encontramos con la barrera del idioma, pero vimos las primeras muestras de amabilidad y simpatía de los locales. Los pocos que hablaban algo de inglés se acercaron a ayudarnos a escoger nuestro plato en menú callejero variado. La verdad, que lo agradecí, ya que después de leer tanto que todo el mundo te saluda y es súper majo, necesitaba vivirlo; desde que habíamos llegado iba sonriendo y saludando a todo el mundo y la verdad que en Yangón les importas un pimiento y todo el mundo pasaba de mí.

Comida callejera
La comida callejera en Yangon no nos sorprendió mucho, pero estos «mini huevos fritos» nos gustaron mucho

 

La capital económica del país es un hervidero de gente y nos hubiera gustado dedicarle más tiempo a explorar las callejuelas para observar la vida local, pero debido al calor extremo, invertimos el tiempo de turismo a recorrer los centros de culto religioso. Y es que, en Myanmar te vas a aburrir de pagodas, estupas, buddhas reclinados o sentados. Iniciamos nuestro único día dedicado al turismo con intención de recorrer los puntos marcados a pie. Lo logramos, pero tuvimos que hacer un parón en las horas más críticas en un centro comercial con A/C, donde aprovechamos para comer y descansar.

 

Nuestro punto de inicio fue el mercado de gemas. Está muy orientado al turista y a nosotros no nos gustó en absoluto. Creemos incluso que es mejor evitarlo si no se va a comprar nada, porque no tiene encanto alguno, y además hay que estar pendiente con los timos y buscavidas. Caminamos una larga avenida para llegar al Lago Kawandgyi, pero mereció la pena. Es un buen lugar para tomar una bocanada de «aire fresco», o mejor dicho, para cobijarse en una sombra. Sobresale el palacio Karaweik, un bonito edificio que parece flotar en el agua y que se utiliza como restaurante de lujo. Es difícil describir su forma, así que os dejamos juzgar a vosotros mismos, pero como casi todo en este país, está recubierto de «oro» (pintado, claro está).

Lago Kawandgyi
El Lago Kawandgyi y su restaurante en forma de… ¿patos?

 

Abrimos ya la sección religiosa para hablaros de las 4 pagodas que visitamos y sus respectivos buddhas. El Chauk Htat Gyi Pagoda fue nuestro primer contacto con un buddha reclinado (y estábamos seguros que no sería el último). Impresiona ver una escultura tan grande, pero debido a las estructuras que lo sujetan, es complicado sacar una buena foto de su totalidad. Por otro lado, el Nga Htut Gyi Pagoda contiene curiosas figuras de buddha y un enorme buddha de sentado. Aquí dos hombres, un monje y un joven, nos invitaron a tomar té con ellos cuando entrábamos y aunque reclinamos la oferta en un principio, a la vuelta decidimos unirnos para no parecer desconfiados. Al final, resultó que trabajaban en un orfanato y sólo querían que les diéramos dinero (os dejamos a vosotros que juzguéis si era para ellos o realmente para el orfanato, ya que nosotros no nos ponemos de acuerdo).

 

Pero el lugar de culto más impresionante fue la Shwedagon Pagoda. Intentamos colarnos, ya que la entrada nos pareció algo cara, pero resultó imposible, así que decidimos entrar y desde luego, el recinto es espectacular. Más que por su immensa pagoda revestida de toneladas de oro (en este caso de oro de verdad) y decorada con todo tipo de joyas y piedras preciosas, por el conjunto que forman las estupas y templos de alrededor. Fue un inolvidable fin del día Sant Jordi, que quisimos celebrarlo a nuestra manera a pesar de estar lejos de Barcelona.

 

Sólo nos quedaron la Sule Pagoda y el Mahabandoola Park para la mañana antes de coger el bus. Resultó bonito y hasta relajante pasear y observar algunos edificios de estilo colonial que se encuentran alrededor del parque. Además, la segunda pagoda más importante del país hace de rotonda en una esquina fundiéndose a la perfección edificios de diferentes estilos y propósitos. Con este último añadido a la visita de la antigua capital birmana abandonamos la caótica Yangón para explorar el sur del país.

 

Información práctica

Visados
  • Myanmar
    • Hay que solicitar el visado por adelantado y permite estar en el país 28 días.
    • Si se entra por uno de los 3 principales aeropuertos (Yangon, Nay Pyi Taw o Mandalay), se puede realizar un trámite online pagando $50 y en un máximo de 5 días.
    • También se puede solicitar el visado en las Embajadas de Myanmar; cada país tiene diferentes precios y plazos. Nosotros realizamos el visado de Myanmar en Kuala Lumpur.
Transporte
  • Autobús 59 Khao San Road – aeropuerto Don Mueang: gratuito
    • A posteriori supimos que estaban celebrando el 234 aniversario de Bangkok como capital del país y las entradas a museos y otros lugares turísticos eran gratis, por lo que tal vez por eso el transporte también era gratuito; como nadie pagaba nosotros tampoco lo hicimos.
  • Vuelo Bangkok – Yangon: 60€ AirAsia
  • Autobús 51 «10 miles market» – Sule Pagoda: 200MMK
    • Se sale del aeropuerto y se camina unos 20min hacia la derecha por la carretera principal hasta llegar a una gran intersección; giramos a la derecha, cruzamos al otro lado de la carretera y seguimos hasta encontrarnos con la parada de autobuses.
  • Autobús 43 Sule Pagoda – Estación autobuses Aung Mingala Highway: 300MMK (por ser domingo)
  • Autobús Yangon – Dawei: 15000MMK (teóricamente 13h; tuvimos avería y tardo 16h)
Alojamiento
  • Tadar Guesthouse: 16000MMK habitación doble con baño compartido, aire acondicionado, televisión y wifi.
    • Ubicado al noroeste de Sule Pagoda, en una calle llena de guest houses a diferentes precios (Mahabandoola Park Street).
Actividades
  • Chauk Htat Gyi Pagoda: gratuita (Hay un buddha recostado)
  • Nga Htut Gyi Pagoda: gratuita (Hay un buddha sentado)
  • Shwedagon Pagoda: 8000MMK (Hay que ir con las rodillas y hombros cubiertos, sino allí te venden/alquilan un longyi, una falda birmana)
Recomendaciones y sugerencias
  • Si se va a coger un bus en la estación de buses Aung Mingala Highway, recomendamos ir con mucho tiempo de antelación, ya que es un espacio con varias «calles» llenas de autobuses y donde no es fácil encontrar el que nos interesa de forma independiente.
  • La entrada al Shwedagon Pagoda es válido para todo el día, por lo que se puede visitar con diferentes luces de día o noche.
  • A menos que se quiera comprar algo o se tenga mucho interés en visitar el mercado Bogyoke Aung San Market, recomendamos saltárselo, ya que no nos pareció nada autóctono, sino simples tiendas: joyas, telas, esculturas de madera…
  • Para comprar billetes de autobús que no vendan las guesthouses o por si queremos comparar precios, acercaros a la zona de Aung San Stadium

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