Estados de Río y Minas Gerais (días 362 y 364-367)

publicado en: Brasil | 2

El resto de vacaciones en familia las pasamos en diferentes pueblos de los estados de Rio de Janeiro y Minas Gerais. En el primero, el objetivo seguían siendo las playas, como las de Buzios, pero también la arquitectura colonial de Paraty; y en el segundo, la arquitectura de Ouro Preto y Tiradentes, ciudades que nacieron por el descubrimiento de minas de oro en la zona, y su exquisita gastronomía, reconocida por el resto de estados brasileños.

 

Paraty

Sólo pasamos medio día en Paraty, ya que necesitamos toda la mañana para llegar allí desde Ilha Grande, y al día siguiente teníamos previsto marchar. La verdad es que no hay mucho que ver, pero sus calles son hermosas, llenas de restaurantes y tiendas guays. Las fachadas de las casas son en general blancas y sus ventanas, puertas y vigas de un color llamativo. El suelo de todo el centro histórico son enormes piedras que hacen de adoquín y dificultan muchísimo caminar despreocupado, ya que un esguince de tobillo está siempre al acecho. Además del pueblo en sí, tanto en Paraty como en sus alrededores, se pueden encontrar playas preciosas, de agua turquesa y cristalina. Nosotros nos centramos en el pueblo, que de playa ya habíamos tenido suficiente, y sólo nos alejamos para visitar el fuerte, que la verdad nos decepcionó un poco, ya que no se mantenía casi nada de él.

 

Tiradentes

Llegamos a Tirandentes muy de noche, reventados el madrugón, la visita al Cristo Redentor con un calor abrasador y las muchas horas de coche. De todas maneras, el viaje mereció la pena, ya que al día siguiente visitamos este pequeño pueblo con mucho encanto. Del estilo de Paraty pero con algunas cuestas más y no tan turístico (por lo menos en las fechas en las que fuimos nosotros), las casas de Tiradentes también son de estilo colonial, de pocas plantas y con colores llamativos sobre blanco. Nos encantaron las tiendas de dulces y licores que abundan en el pueblo: cachaça de todos los precios, marcas y tipos; tarros donde se mezclaban dulce de leche y mermelada de diferentes sabores; o frutas deshidratadas hechas “gominola”. Sin embargo, no tuvimos mucha suerte en lo que respecta a la comida, ya que nos recomendaron varios restaurantes para probar comida “mineira” tradicional y todos cerraban ese día, con lo que aunque comimos y cenamos muy bien, tuvimos que esperar a Ouro Preto para saber si la fama que le precedía era cierta.

 

Ouro Preto

¡Las cuestas de Ouro Preto no tienen comparación con ningún otro lugar! Y ¡Cómo puede una ciudad tener tantas iglesias! Esas son las principales conclusiones que sacamos todos al llegar a la ciudad. En el primer caso además, para llegar al parking del hotel, tuvimos que bajar una cuesta de mucha pendiente y una entrada de relieve regular, que hizo que el coche quedara con una rueda al aire y sin poder avanzar. ¡Todo un show! Pero después vivimos las cuestas en nuestras propias carnes. En cada montículo de la ciudad se veían iglesias de todos los tamaños y aunque no las visitamos todas, subimos y bajamos a unas cuantas.

 

Respecto a la gastronomía, volvimos a tener mala suerte y el restaurante que nos recomendó Patricia, el mejor para feijão tropeiro, estaba también cerrado. Por suerte, un buffet que había junto al hostal tenía un poco de todo en cuanto a la gastronomía regional y pudimos probar varios platos que no estaban nada malos.

 

Buzios

La última parada antes de volver a Rio era Buzios, un pueblo costero conocido como la Saint-Tropez brasileña. Brigitte Bardot la hizo conocida cuando empezó a veranear allí, y desde entonces tanto brasileños como turistas pasas unos días disfrutando de sus playas. Nosotros no pudimos hacer mucha playa, porque aunque amanecía soleado, a mediodía se nublaba y no tardaban en llegar las primeras gotas. De todas maneras, dio tiempo a que Roger hiciera unas clases de surf y todos hicieran compras de los clásicos souvenirs y regalitos.

 

También fuimos al restaurante de moda, donde coincidió que hacían noche de samba. Aunque gran parte del espectáculo consistía en hacer bailar a la gente hits del verano, hubo un par de bailes puramente samberos y el último con indumentaria propia del carnaval. Las chicas bailaban muy bien y para nosotros fue más que suficiente para ver samba, sobre todo para nuestros visitantes.

 

Y así acabaron las tan esperadas vacaciones en familia, intensas y muy satisfactorias, aunque como era de esperar, se hicieron cortas.

 

Información práctica

Transporte
  • Barco Abraão – Angra dos Reis: R$40 (30min)
  • Autobús Angra dos Reis – Paraty: R$11.3 (2h 10min) Autobús urbano
  • Autobús Paraty – Rio de Janeiro: R$65.5 (4h 30min) Empresa Costa Verde
  • Alquiler de coche para 6 personas: R$477.5 por 5 días con Unidas
Alojamiento
  • Paraty: Pousada Sonho Meu (R$160 habitación privada con desayuno)
    • Preciosa pousada, habitaciones perfectas, bien ubicado y muy buena atención: nos prepararon el desayuno antes de la hora para que pudiéramos coger el autobús.
  • Tiradentes: Pouso da Josi (R$135 habitación privada con desayuno)
    • Muy buen lugar, desayuno delicioso y trato magnífico y familiar.
  • Ouro Preto: Pousada Casa dos Contos (R$189 habitación privada con desayuno)
  • Buzios: Encanto de Buzios Geriba (R$102 habitación privada con desayuno)
Recomendaciones y sugerencias
  • Aunque Tiradentes y Ouro Preto nos gustaron mucho, las carreteras para llegar hasta ellos no son las mejores y por lo tanto conducir se hace muy pesado. Tal vez, para un periodo de tiempo tan corto como el que teníamos nosotros no merece la pena hacer tantas horas de coche.

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2 Respuestas

  1. Oye, que teníais miedo a que os robaran la cámara??? No tenéis ninguna foto todos juntos xD Igualmente, que guay

    • Comiendonos El Mundo

      Pues la verdad que no nos dimos ni cuenta… Supongo que no vimos nada que nos llamara tanto la atención como para una super foto en familia 😃

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