Katmandú (días 52-57)

publicado en: Nepal | 2

Llegamos a Katmandú un poco reacios a la ciudad en parte. Pokhara había estado tan bien, tan tranquilo, todo tan controlado, que nada más llegar a la capital de Nepal lo empezamos a echar de menos. Volvimos al caos de coches, motos, bocinas y calles abarrotadas (aunque menos que en India) y eso hizo que sobretodo al principio encontráramos pegas a todo. Sin embargo, al final le cogimos el truco a la ciudad, donde estuvimos 5 días (bastante tranquilos porque realmente no hay tanto que hacer) para poder disfrutar de la fiesta Holi antes de coger el vuelo a Kuala Lumpur, el que sería nuestro siguiente destino y país número 27 en nuestra vuelta al mundo.

 

El turismo principal aquí se realiza en las Durbar Square de las diferentes zonas de la ciudad; en el propio Katmandú, en Lalitpur o Patan y Bhaktapur. Las Durbar Square son plazas públicas con varios templos de tamaños diferentes, la mayoría de ellas con la misma forma y colores donde la gente local pasea o se sienta y mira la gente pasar charlando entre ellos. Sobre todo la de Katmandú y Patán, fueron especialmente afectadas por el terremoto del 2015 que sufrió Nepal y las consecuencias son aún visibles: la gran mayoría de edificios en pie está apuntalados con vigas de madera, algunas plataformas se encuentran vacías ya que el templo que elevaban ha desaparecido por completo, algunos edificios muestran grandes grietas en sus fachadas… La entrada para turista es de pago y gratuita para los locales; sin embargo, las plazas son espacios abiertos, sin ninguna puerta o valla. Por eso, tanto en Katmandú como en Patan nos libramos de pagar, ya que entramos por accesos secundarios donde ni siquiera había taquilla. Para cuando nos dimos cuenta ya estábamos dentro sin que nadie nos pidiera nada, así que seguimos contentos a lo nuestro, ya que además el pago nos parecía excesivo para un lugar público. En Katmandú acabamos la visita y nos fuimos sin que nadie se percatara de nuestra presencia y en Patan nos preguntaron si teníamos entrada cuando ya habíamos acabado la visita, así que nos hicimos los suecos y nos marchamos. Las cosas fueron diferentes en Bhaktapur, donde la entrada es aún más cara y los accesos están más controlados. Tal es así, que consideramos que todos eran iguales o parecidos, por lo que decidimos no entrar y conformamos con lo que veíamos desde fuera.

Bhaktapur
Esto es lo que vimos de la Durbar Square de Bhaktapur y nos hicimos una idea de cómo sería el resto

 

Aparte de estas plazas, caminando por entre las calles de la ciudad es muy fácil encontrar otros templos en mitad de una calle o en un pequeño rincón o estupas en plazas escondidas en el corazón de una manzana de casas. En este aspecto, Patan es el que más nos gustó (Bhaktapur no cuenta porque no pudimos visitar casi nada de sus calles); tal vez porque se mantiene más como pueblo que Katmandú o porque sus calles no resultaron tan ruidosas. Y eso, que nos encontramos con todo un regimiento de policías y militares por todo el pueblo: ¡el príncipe Harry de Inglaterra estaba de visita! No coincidimos con él por cuestión de minutos (mi vena cotilla se quedó con mucha pena), así que nos conformamos con los periodistas venidos de Reino Unido que grababan su trozo de noticia.

 

Por último, también visitamos las 2 estupas más destacadas y grandes. La primera, Swayambhunath, se encuentra en la cima de una pequeña colina a la que se accede mediante montones de escaleras. Nosotros subimos por la parte de atrás (evitando pagar la entrada así) aprovechando así para ver la muralla que rodea toda la zona y donde se encuentran otras estupas más pequeñas pero de alegres colores y dibujos. Una vez arriba, dimos la vuelta a la estupa en sentido horario como mandan los cánones, “disfrutamos” de las vistas de la ciudad (aunque no ofrecen mucho) y bajamos por las escaleras principales donde varios buddhas custodian la entrada. La segunda estupa, Boudhanath, es (o era) una de las más grandes del mundo; sin embargo, tras el terremoto, ha perdido casi todo lo que se sitúa sobre la cúpula y están trabajando en su reconstrucción, por lo que la visita no resultó tan interesante. Se encuentra en una plaza rodeada de casas (todas ellas con tiendas de souvernirs, hostales, restaurantes… de cara al turismo) y algún que otro monasterio budista lleno de color.

 

Katmandú se recupera poco a poco de ese gran terremoto que sufrió hace algo menos de un año y en sus calles esto está muy visible. Hay calles donde todas sus casas están apuntaladas con palos de madera; estrechos huecos entre dos casas donde o bien se encuentra una casa medio derruida y a la espera de ser restaurada o bien trabajadores de la construcción intentan volver a construir los cimientos de una nueva; ladrillos colocados de la mejor manera posible en fachadas donde los originales se cayeron… Es una ciudad en reconstrucción.

 

Información práctica

Transporte
  • Autobús Pokhara-Katmandú: Rs700 (7h)
  • Buseta a Patan: Rs15 (30min)
  • Buseta a Bhaktapur: Rs25 (1h)
  • Buseta a Boudhanath: Rs20 (1h)
  • Taxi al aeropuerto: Rs400 (30min)
Alojamiento
  • Namaste Guesthouse: Rs500 (habitación con baño privado, agua caliente y wifi). Muy buena ubicación y tuvimos muy buen trato con el chico que lo llevaba.
Actividades
  • Entradas a Durbar Square:
    • Katmandú y Patan: Rs1000 (entramos fácilmente sin pagar)
    • Bhaktapur: Rs1500 (como habíamos entrado a los otros y no pudimos colarnos, decidimos no entrar)
  • Golden Temple de Patan: Rs50
  • Estupa Swayambhunath: Rs150 (por las escaleras de atrás no hay taquilla)
  • Estupa Boudhanath: Rs250 (aunque entramos por la entrada principal, nadie nos dijo que tuvieramos que pagar)
Recomendaciones y sugerencias
  • Callejear sin sentido para toparse con los infinitos templos que alberga la ciudad.
  • Si os apetece japonés y no os importa gastar unos 5€ por persona, pasaros por el Momotarou, ¡delicioso!
  • Si os apetece comida rápida, dadle a las patatas fritas del BKS Place. Eso sí, no probéis los otros snacks, porque son caros, diminutos y nada del otro mundo.
  • No os paséis por el Yak Café. Por ese precio hay decenas de mejores restaurantes en Katmandú
  • Si os alojáis en la misma guesthouse que nosotros, cuando la calle dobla os encontraréis con carteles de un menú de carrito que no podéis dejar pasar. Precio irrisorio por unos más que decentes noodles y arroz frito.

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2 Respuestas

  1. Hola ! su sitio web es una gran ayuda para encontrar los buenos lugares en la ciudad . Y sobre todo la manera de colarse en los ridículamente caros . Esperamos que estés bien y divertirse itinerante .

    • Comiendonos El Mundo

      Muchas gracias!!
      Nos alegramos de que os haya servido de ayuda! 😃
      Esperamos que os lo hayáis pasado en grande en Katmandú, y a seguir disfrutando vosotros también de vuestro viaje!
      Saludos!!

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