Delta del Okavango (días 414-418)

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Llegamos de madrugada a Maun, capital del delta del Okavango, tras un largo viaje en una furgoneta llena de trastos y con una música de lo más desagradable. Cruzar la frontera resultó de lo más sencillo, sin registros ni demasiadas preguntas, e incluso con el error de año que tenía Nico en su pasaporte no tuvimos ningún problema; pero las 12 horas de trayecto se hicieron largas. Habíamos reservado cama en un hostal que nos habían recomendado y caímos rendidos en él en cuanto llegamos. Al día siguiente, despertamos plácidamente a orillas del río Thamalakane, dispuestos a disfrutar al máximo de lo que esa zona tenía para ofrecernos, y es que el delta del Okavango es un lugar único. El río Okavango llega a Botswana desde Angola y habiendo pasado por Namibia y acaba aquí, en un país sin mar. Se abre en un delta en el norte de Botswana y sus aguas son absorbidas por el desierto del Kalahari, creando así el único delta que acaba en tierra. Nosotros no lo visitamos en la época más caudalosa, pero aún con todo nos pareció increíble.

 

Vuelo en avioneta

Una de las mejores maneras para descubrir el delta del Okavango es en avioneta y es que desde el aire se pueden ver todas las zonas inundadas, la vegetación e incluso los animales. Para que el precio fuera algo más asequible, no con poco esfuerzo, conseguimos hacer un pequeño grupo con David (estadounidense) y Mateo (italiano) y nos dispusimos a volar. La experiencia fue increíble, con panorámicas alucinantes y la suerte de ver algunos hipopótamos chapotear en el agua entre otros animales. Sin embargo, hacia la mitad del vuelo empecé a sentir una sensación de mareo que estropeo un poco el final. Parece que volar en avionetas y los barcos no son mi fuerte, pero de todas maneras seguiré probando estas experiencias que no olvidaré facilmente.

 

Viaje en mokoro

La excursión en mokoro (una barca típica de la zona) es la otra manera de visitar el delta del Okavango, la más autóctona. Para este viaje, se nos unieron también desde el hostal Ella (keniata-inglesa) y Zac (australiano) e hicimos un bonito equipo. Tras el primer paseo en lancha, montamos en los mokoros por parejas y nos dispusimos a navegar por aquellas aguas. El plan era ir hasta el lugar donde acamparíamos para pasar la noche y montar las tiendas, realizar dos safaris a pie (uno antes del atardecer y otro al amanecer del día siguiente) y regresar en mokoro. Por supuesto, había que evitar las horas de sol, por lo que tuvimos bastantes horas «muertas» intentando escapar del calor.

Lancha
El grupo rumbo al mokoro en la lancha

 

La experiencia del mokoro fue muy bonita. Un paseo relajante (cuando los turistas de otros grupos lo permitían) por aguas tranquilas llenas de pequeños tronquitos de plantas que salían tiesos desde las profundidades. El primer safari resultó ser emocionante, ya que coincidimos con un grupo de hipopótamos y una manada de elefantes muy de cerca y tuvimos que escondernos de ellos varias veces. Verte de pie en medio de la nada a 20 metros de 15 elefantes con un guía sin arma ni nada (la verdad que aunque lo tuviera no serviría de mucho pero…), fue excitante y acojonante al mismo tiempo.

 

El segundo safari no resultó tan fructífero, aunque pudimos contemplar un bonito amanecer. Vimos cebras, jirafas, algún elefante suelto y ñus, pero la cantidad de horas que caminamos fue un tanto excesivo y nos dejó a todos KO.

Amanecer

 

Un buen susto

Al regresar del viaje en mokoro por el delta del Okavango el grupo se había afianzado lo suficiente para que David, Mateo y Zac decidieran seguir juntos rumbo a Namibia al día siguiente. Nosotros también cambiaríamos de lugar en dirección opuesta en cuanto amaneciera y Ella nos acompañaría durante una parte del trayecto. Todos estábamos hablando de nuestros planes en el bar del hostal cuando las electricidad se fue. Pensamos que volvería al poco, ya que había sucedido lo mismo un par de días antes, sin embargo esta vez era algo totalmente diferente. Unos segundos más tarde alguien dijo: «Wow, fire!». Todos nos quedamos mirando el inmenso fuego durante unos segundos antes de reaccionar y darnos cuenta de lo cerca que estaba. Y entonces cundió el pánico. Nosotros corrimos hacia nuestra tienda de campaña y vimos que lo que ardían eran un par de tiendas de loneta enormes, propiedad del hostal, que utilizaban como habitaciones privadas y estaban extremadamente cerca del área de camping. Todo nuestro alrededor eran árboles, hojas secas y muros de caña y por lo tanto, fácilmente inflamable. Nico y yo, como la gran mayoría, cogimos nuestra tienda con todas las cosas dentro y lo llevamos al aire lejos de las llamas; había gente apartando los 4×4 que también estaban muy cerca; otros recogían sus cosas lo más rápido posible de la habitación compartida que estaba pared con pared con una de las tiendas que ardía y cuyo tejado estaba a punto de arder; los trabajadores intentaban, sin saber muy bien cómo, apagar el fuego… Todo se convirtió en un caos, pero por suerte, nadie resultó herido. Una chica suiza perdió literalmente todas sus pertenencias y de un grupo de españoles la mayoría también se quedó sin la mayor parte de sus cosas. Nosotros sólo nos olvidamos de las toallas y alguna ropa que habíamos dejado secando y al día siguiente descubrimos que la tienda y alguna mochila habían empezado a derretirse a causa del calor. Un mal rato que por suerte sólo quedó en un susto y del que nos acordaremos durante mucho tiempo.

 

Información práctica

Transporte
  • Transporte Windhoek – Maun: N$700 (11h)
    • Se trata de unos cuantos que realizan el trayecto entre Windhoek y Zimbabwe y en medio paran en Maun. No salen todos los días, por lo que os dejamos las tarjetas de contacto que nos dieron con toda la información.

 

  • Otras opciones son coger el autobús a Gaborone y bajarse en el cruce de Ghanzi y de allí coger una combi a Maun; o directamente ir en combi hasta la frontera, de la frontera a Ghanzi y de allí a Maun buscandote un poco la vida. (Opción más barata)
Alojamiento
  • Maun: Old Bridge Backpackers (155BWP dormitorio compartido – 70BWP acampar)
Actividades
  • Vuelo escénico sobre el Delta del Okavango: 3040BWP avioneta para 6 personas (Major Blue Air)
    • Se paga por la avioneta entera, por lo que cuanta más gente se sea, más barato sale el precio por persona
  • Mokoro trip 2 días/1 noche con comida y camping propio: 990BWP (contratado en Old Bridge Backpackers)
Recomendaciones y sugerencias
  • Aunque la experiencia del mokoro nos gustó mucho, no recomendaría quedarse más de una noche a dormir.
  • La avioneta puede llegar a marear bastante, por lo que las pastillas para el mareo no están de más.

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