Ulán Bator y alrededores (días 207-211)

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Tras el exhausto viaje a Ulán Bator, necesitamos dos días para descansar y recuperar nuestra flora intestinal. Teníamos sólo tres días más por delante antes de coger el tren de 14 horas a la frontera china y pocas ganas de embarcarnos en largos trayectos. Por eso, decidimos visitar sin prisa la capital y sus alrededores. Nuestro periplo en Mongolia se acabaría aquí. Habíamos antepuesto la experiencia personal y el aprendizaje cultural a disfrutar de algunos de los paisajes más emblemáticos del país: el desierto del Gobi, el lago Khovsgol o las montañas de Altai. La voluntad de Tengri, como dicen los mongoles, será quien decida si debemos volver a explorar sus tierras o no.

Mongolia
El símbolo de Mongolia, con tanto significado que ni nos lo explicaron porque al parecer no lo entenderíamos

 

Ulán Bator

La capital mongola ofrece pocos atractivos turísticos y es principalmente utilizada por los viajeros para planificar la visita por el país. Además, también sirve como pit stop para aquellos que recorren el transmongoliano. También aquellos que necesitan asearse tras su aventura en las bastas tierras mongolas. Sin embargo, entre una y otra cosa, es muy probable que se pase bastante tiempo en él. Por ello, conviene disfrutar de sus cafés molones y su diversidad gastronómica. Con Amaia con el paladar muy reacio a seguir degustando comida mongola, aprovechamos para cambiar. Devoramos las grasientas hamburguesas del Burger King; nos rechupeteamos los dedos con el pollo frito del KFC; babeamos a base de kebabs turcos; nos auto-regalamos una comilona coreana y saciamos nuestro apetito a base de pizza. Esta última la compartimos con Marcos, un argentino residente en Barna bien majete. ¡Qué bien nos sentaron unos días sin cordero!

Pizza
La genial pizza que nos comimos con Marcos

 

Nuestra ruta por la ciudad empezó en la que antes se conocía como la plaza Sukhbaatar, dedicada al padre de la revolución mongola. Aunque podemos encontrarlo en medio de la plaza montado a caballo, ahora el protagonista de este lugar es el gran emperador Ghengis Khan. La plaza cambió de nombre cuando se añadió la escultura en su honor presidiendo el sitio hace no muchos años. Y es que hasta hace poco, en Mongolia se ha mantenido el deseo de Ghengis Khan de pasar desapercibido y no existía casi ninguna obra recordando su persona y hazaña. De hecho, fue tal ese deseo, que se desconoce el paraje donde fue enterrado. Las teorías apuntan que había mandado a sus soldados matar a todo aquél que conociera el lugar; posteriormente ellos se suicidaran.

Ghengis Khan
El enorme monumento de Ghengis Khan y 2 de sus hijos

 

Nos acercamos también al templo budista Megjid Janraisig. Aunque no entramos, allí se encuentra un buddha de gran tamaño y es posible observar a los fieles devotos venerar hasta un tronco que tiene unas marcas. Otra visita interesante es el Museo Nacional de Mongolia. Aunque nos pareció que tenía algunas carencias en relación a la explicación de las conquistas y migraciones de las diferentes épocas del Imperio Mongol. Se repasa la historia del país desde la prehistoria hasta los últimos años y cuenta con una gran colección de objetos de las diferentes épocas y civilizaciones que pasaron por tierras mongolas.

Megjid Janraisig
El templo Megjid Janraisig es el más importante de Ulán Bator

 

Eso fue todo el turismo que hicimos en Ulán Bator. Nos quedó por conocer el mercado negro, un templo y algún que otro museo. No teníamos especial interés en ninguno, así que antepusimos la tranquilidad y el descanso. De todas maneras, nos quedó claro que Ulán Bator no pertenecía a la misma Mongolia que habíamos conocido con Amai y los nómadas o la que nos enseñó la voluntaria americana en Khovd. Ulán Bator es una ciudad asiática más, con altos edificios y tráfico caótico. Sus habitantes (más de 1 millón y creciendo a la velocidad de la luz) llevan una vida moderna y estresante. Se pueden encontrar servicios de todo tipo y tiene una oferta gastronómica muy diversa. Ulán Bator es otra Mongolia.

 

Parque Nacional de Terelj

Este parque situado a unos 50km de Ulán Bator cuenta con un paraje verde que comprende formaciones rocosas y montañas. En él, es posible encontrar animales como osos y alces, pero para ello hay que adentrarse bastante lejos. La parte que mayoritariamente se visita es bonita y agradable para desconectar de la ciudad, pero se ha vuelto tan turístico que abundan campamentos de gers. Esto hace que no se disfrute del todo de la naturaleza a no ser que te alejes bastante. Nuestra idea era pernoctar en el campo, pero viendo que los precios se disparaban y que ni siquiera el tiempo nos iba a regalar un cielo estrellado, visitamos el templo Aryapala y nos pusimos rumbo de vuelta a Ulán Bator.

Terelj
El Parque Nacional de Terelj en su estado más puro
Terelj
El daño, que a nuestro parecer, le está haciendo el turismo al Parque Nacional de Terelj
Aryapala
El templo Aryapala en Terelj

 

Complejo de la Estatua de Ghengis Khan

(Chinggis Khan en mongol)

Esta estatua de acero dedicada al conquistador mongol se situa también a unos 50km de Ulán Bator. Es la estatua ecuestre más grande del mundo y sus dimensiones impresionan. Se visita en poco tiempo, pero la vista tanto de la estatua como del paisaje desde la cabeza del caballo son muy buenas. No encontramos la manera de llegar en transporte público así que, hicimos dedo. A la ida, fueron los últimos 25km desde Nalaikh y nos cogió una familia muy maja capitaneada por un hombre que era cantante y había estado viviendo en Suiza. Para la vuelta, nos ocurrió algo muy raro.

Ghengis Khan
La impresionante estatua ecuestre de Ghengis Khan
Ghengis Kahn
La figura de Ghengis Khan vista desde la cabeza de su caballo, fiero ¿eh?

 

Tras unos minutos de espera se detuvo una pareja con la que habíamos estado hablando en el monumento. Resultó que ella era mongola residente en Los Ángeles y él un taxista. No nos quedó claro si eran pareja o no; pero en el monumento los vimos en modo pareja, eso seguro. Cuando nos dimos cuenta que el taxímetro estaba en marcha, se nos cambió la cara. No sabíamos si era por nosotros o por ella, pero no estábamos dispuestos a pagar. Una vez en la ciudad, nos despedimos, le deseamos un feliz viaje de vuelta a la mujer y salimos del coche. Ella se quedó con cara de estupefacción y sin esa simpatía que la había acompañado todo el trayecto, pero ninguno de los dos se atrevió a decirnos nada.

Mongoles
Los que nos cogieron a dedo haciendo el guiri vestidos de mongoles dentro del complejo

 

Información práctica

Transporte
  • Bus XO:3 o azules de Ulán Bator a Nalaikh: 1000 tugrik
    • Se cogen en Peace Avenue pasado el cruce con la calle Nam Yan Ju.
    • Si cogéis el XO:2 que va por toda la Peace Ave, bajaros en la última parada y ahí cambiáis al de Nalaikh.
  • Furgoneta Nalaikh – PN Terelj: 1500 tugrik (30-45 min)
  • Taxi estatua Ghengis Khan – Ulán Bator: casi 70000 tugrik con taxímetro (por 40000 o 50000 se puede conseguir)
  • Autobús urbano T4 de Peace Avenue a la estación de tren: 500 tugrik
  • Tren Ulán Bator – Zamiin-Uud (frontera con China): 24600 tugrik hard sleeper (14 horas)
Alojamiento
  • City Guesthouse & Tours: 7$ cama en dormitorio compartido con desayuno, wifi y agua caliente
Actividades
  • Museo Historia Mongolia: 8000 tugrik adultos / 2500 tugrik estudiantes / 1000 tugrik niños / 10000 tugrik fotos
  • Templo Megjid Janraisig: 4000 tugrik / 7000 tugrik fotos
  • PN Terelj: 3000 tugrik (no nos pararon para pagar)
    • Templo Aryapala: 2000 tugrik
  • Complejo de la estatua Ghengis Khan: 7000 tugrik
Recomendaciones y sugerencias
  • Si no se dispone de equipo de acampada, creemos que la visita al PN Terelj es mejor hacerla de ida y vuelta desde la capital ya que pernoctar en la zona es caro y está muy orientado al turista.
  • Aprovechad la visita de Terelj para visitar la estatua de Ghengis Khan antes o después. Para llegar a ella, haced dedo y algún local os parará y dependiendo de su disposición os pedirá algo de dinero o no.
  • Si os apetece pizza y el E-Mart os queda cerca, probad las familiares que preparan al lado de la sección de carne. Están muy buenas y para rematar, ¡no os perdáis las galletas que venden a peso! Nuestras preferidas: las de chocolate blanco.
  • Aprovechad para disfrutar de comida variada en la capital mongola. Una vez con los nómadas, vais a aborrecer la dieta a base de cordero y cabra.
  • Como en todas las ciudades hay que tener cuidado con los carteristas en los lugares turísticos; especialmente al salir del tren y buses. Conocimos a una japonesa que le robaron todo su dinero.

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